12.20.2009

De las soledades compartidas...

"Al perder a Sumire, muchas cosas murieron en mi interior. De la misma forma que desaparecen muchas cosas de la playa cuando se retira la marea. Lo único que me ha quedado es un mundo deforme y vacío. Un mundo frío y tenebroso. Las cosas que surgieron entre Sumire y yo jamás podrán renacer en ese nuevo mundo. Soy consciente de ello.
En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial. Es como una pequeña llama. Las personas precavidas y con suerte la preservan con todo cuidado, la hacen crecer, la llevan como una antorcha que ilumine sus vidas. Pero una vez se pierde esa llama no puede volver a recuperarse jamás. Yo no sólo he perdido a Sumire. Junto con ella también he perdido esa preciada llama."*
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"¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos. Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando? Me tumbé de espaldas sobre una piedra plana, alcé la vista hacia el cielo y pensé en la multitud de satélites artificiales que debían estar girando alrededor de la tierra. El horizonte aún estaba ribeteado de una pálida luz, pero en aquel cielo teñido de un profundo color vino empezaban a brillar ya las estrellas. Busqué en él la luz de los satélites. Pero aún había demasiada claridad para que pudieran apreciarse a simple vista. Las estrellas visibles permanecían inmóviles, cada una en su lugar, como clavadas en el cielo. Cerré los ojos, agucé el oido y pensé en los descendiente del Sputnik que cruzaban el firmamento teniendo como único vínculo la gravedad de la tierra. Unos solitarios pedazos de metal en la negrura del espacio infinito que de repente se encontraban, se cruzaban y se separaban para siempre. Sin una palabra, sin una promesa."*
*Haruki Murakami, del libro Sputnik, mi amor.
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Más allá del vicio que se me ha vuelto leer a Murakami -y encima presumirlo jejej-, esta parte del libro me gustó para compartirla con ustedes...
Abracitos enormes...

5 comments:

fgiucich said...

Paso a dejarte un abrazo y muchísimas felicidades.

Adolfo Payés said...

Un abrazo
Con mis Saludos fraternos...

Que el próximo año sea de éxitos en todos tus proyectos venideros..
Y Gracias inmensas por tu compañía este año que culmina..
Seguiremos siempre compartiendo letras, llenas de esperanza..

Rodrigo said...

Saludos fraternos.

Vaya, esta idea de los satélites bien vendría la pena profundizarla, lo digo por la tremenda casualidad de llegar hasta acá, sin premeditación alguna. Deben ser los astros poetas que circundan nuestros caminos, ellos deben haber conspirado.

UN abrazo y mis mejores deseos.

La sonrisa de Hiperión said...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

La sonrisa de Hiperión said...

Mala compañera de viaje... las soledades compartidas son al fin y al cabo, soledades...

Saludos y un abrazo enorme.