5.17.2006

Pajaros en la cabeza*

A veces, en días en los que la mente me juega tremendas bromas y mis sentimientos se complican -por ejemplo hoy, en los que me pongo triste con la responsabilidad y lágrimas que corresponden-, me parece estar ausente de mi misma, perdida, sin rumbo... y sucede que curiosamente me hago de muchas ausencias más, como queriendo ser victima del no estoy con nadie, nadie está conmigo, mis cielos están cada vez más lejanos, ojalá pudiera dormir muchos, muchos días para no sentir que me cala el frío de mi propio desdén, etc. etc... escucho esta rolita que me levanta de muchas maneras...

Por qué por más imposibles y lejanos que parezcan mis sueños siguen estando a la mano, a la cabeza y a las ganas de esta no solo soñadora -es decir de mi emprendedora más tremenda, o sea yo-, nada ni nadie los puede parar, solo yo misma y hasta pa´eso tengo remedio... a caminar y a seguir cantando, es "solo cuestión de vida"...

Denia en autoporra...


Miraba a la ventana y soñaba con ser un astronauta pisando la luna
y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, falúas.
Y en la pizarra el profesor dictaba los teoremas.
En su cabeza sonaba el canto de un gorrión, pájaros en la cabeza.
Salía siempre tarde y castigado por no estar nunca donde debiera
y en casa le esperaban el tedio y la comida servida en la mesa.
De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando.
"¿Dónde andas hijo mio? Siempre en las nubes," y nadie escucha el telediario.


Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.
Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.


El tiempo pasó y todos crecimos
-bueno, no todos, algunos seguían
mirando por la ventana y sobrevolando
la moqueta azul de la oficina.
En el trabajo aún se perdía
en la selva de sus sueños
y un grito le nombraba, le arañaba
y rompía el dulce sortilegio.
Madre aún seguía sirviendo la sopa,
"¿Cuándo sentarás la cabeza?
Un día la abriremos y bandadas de cotorras
escaparán de ella".


Él sonreía sin dejar
de mirar por la ventana,
soñando mundos mejores,
lluvias que caían sobre parejas que se amaban,
claveles en los fusiles,
barcos que sueltan amarras,
luces de faros, besos de mujeres que nunca,
nunca le miraban.
Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.


Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

Una mañana de enero nuestro hombre
se subió a lo alto de la Torre España
para ver si al morder el azul gris del cielo
los pájaros callaban.


Mirando absorto la ciudad,
ni el rumor de su pecho escuchaba,
ni a madre, ni al televisor, ni a la oficina,
sólo un lejano batir de alas.
Cuando nos quisimos dar cuenta
nuestro chico había desaparecido.


Nadie en lo alto de la torre lo vio abandonar
la sombra gris del edificio.
Nadie lo vio caer al suelo,
nadie oyó sus carcajadas,
sólo el sonido de cien pájaros -o alguno más-
escapando de sus jaulas.


Nada se supo de este soñador,
del canto de sus aves,
hasta que llegaron cartas, retazos de sus alas
en forma de postales.


Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.

Pájaros en la cabeza y soñar
que aún contaré relámpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

Pájaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre están abiertas,
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir.

* de Ismael Serrano y Pablo Serrano

3 comments:

Gonzalo said...

Princesita hermosa no necesitas tirar la toalla para hacer notar tu tristeza, eres una niña muy hermosa y todo lo malo ha de pasar, ya vas a ver como poco a poco tus heridas sanan, ya vas a ver como va la misma vida a decantar, la sal que sobra en el mar... como quisiera poder estar ahí... como entre sueños y tocar tu hombro y decirte que no estás sola, ánimo linda no te rindas ante la depre.

Besos

Gonzalo said...

y hoy Jueves pase de nuevo a decirte que toda va a estar mejor y pasaré hasta que te canses de escucharme y decidas por fin cerrar tu puerta en mi nariz, mientras tanto... volveré...

Denia said...

Gracias Gonzalo... como bien me dijo un gran amigo mañana siempre amanece y si, definitivamente mañana será mejor...

un abrazo